Muchos de nosotros nunca aprendimos a ser vulnerables o abiertos. Aún en las relaciones más íntimas, permanecemos "en guardia", cerrados y temerosos.
Tratamos al corazón como a una frágil criatura, que nunca debería ver la luz, y la sepultamos bajo una roca por miedo a los predadores. Nos enseñaron a desconfiar, a temer, a no hablar con extraños... y todas esas instrucciones mellan nuestra habilidad para "hacer lo que el corazón nos dice".
Sin embargo el corazón es una fuerza sorprendente, inspiradora y poderosa con la que el mundo cuenta. Cuando vemos esa energía totalmente desplegada; cuando alguien se para delante nuestro con el corazón abierto, nos movemos hacia la calma y nos alejamos de la violencia.
Deseamos sumergirnos en la luz del corazón, queremos alinearnos y protegernos con esa energía... que reconocemos también como propia.

flordeloto ;)!
Tratamos al corazón como a una frágil criatura, que nunca debería ver la luz, y la sepultamos bajo una roca por miedo a los predadores. Nos enseñaron a desconfiar, a temer, a no hablar con extraños... y todas esas instrucciones mellan nuestra habilidad para "hacer lo que el corazón nos dice".
Sin embargo el corazón es una fuerza sorprendente, inspiradora y poderosa con la que el mundo cuenta. Cuando vemos esa energía totalmente desplegada; cuando alguien se para delante nuestro con el corazón abierto, nos movemos hacia la calma y nos alejamos de la violencia.
Deseamos sumergirnos en la luz del corazón, queremos alinearnos y protegernos con esa energía... que reconocemos también como propia.

flordeloto ;)!
No hay comentarios:
Publicar un comentario