La armonía es, en cierto sentido, sentir que nuestra vida está "afinada" con el resto: que nuestra voz está contribuyendo con algo más grande que nosotros mismos y que "el coro" resultante nos da una placentera sensación de logro.
Como personas, poseemos un enorme potencial para estar en armonía, en todos los aspectos de nuestra vida. Pero el diseño de la mayoría de nuestras organizaciones (sobre todo las muy grandes) no acompaña ni refuerza este potencial. Peor aún: muchas veces lo frustra...
Cuando hablamos del "diseño" de las organizaciones, no hacemos referencia solamente a sus estructuras, jerarquías, gestión administrativa -o distribución salarial- sino a las ideas fundamentales a través de las cuales se rigen: sus ideas rectoras, manifiestas o no.
Las ideas rectoras de un gobierno, por ejemplo, no son los detalles de cómo un proyecto de ley se convirtió en ley, o cuál es el salario del presidente, los legisladores y los jueces. Son los principios sobre los cuales deberían construirse todos los aspectos de esa Nación.
efectoclub!
Como personas, poseemos un enorme potencial para estar en armonía, en todos los aspectos de nuestra vida. Pero el diseño de la mayoría de nuestras organizaciones (sobre todo las muy grandes) no acompaña ni refuerza este potencial. Peor aún: muchas veces lo frustra...
Cuando hablamos del "diseño" de las organizaciones, no hacemos referencia solamente a sus estructuras, jerarquías, gestión administrativa -o distribución salarial- sino a las ideas fundamentales a través de las cuales se rigen: sus ideas rectoras, manifiestas o no.
Las ideas rectoras de un gobierno, por ejemplo, no son los detalles de cómo un proyecto de ley se convirtió en ley, o cuál es el salario del presidente, los legisladores y los jueces. Son los principios sobre los cuales deberían construirse todos los aspectos de esa Nación.
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